A un mes de haber recibido el mensaje de amor más hermoso del mundo. A un mes de haberme deshecho entre las sabanas de mi cama, con la cabeza pensante y los manos temblando. Y puede sonar imbécil, y estúpido si quieres, pero aún con 30 días de haber encontrado al que no solo sería el dueño de cada pensamiento, de cada segundo de sueño; de haber aprendido cada sonido de su voz. De aprenderme de memoria sus manías, sus palabras y expresiones favoritas. Aún después de haberme encontrado agotada en mi cama con sus palabras en las manos. Después de haber besado su boca, su cuello, su rostro, su espalda innumerable de veces en mi cabeza. Después de haberme enojado, de indignarme. Después de conocer de memoria sus tiempos, sus palabrerías hipnotizadoras. Después de haber hecho y deshecho. Después de reír a carcajadas, de sollozar en sus consuelos.
Sí, después de todo éso y de más aún no logro entender la magnitud de el sentimiento que tengo hacía él. Mí mente está más alterada que mi cuerpo, y mi cuerpo parece gelatina, helado, tequila y ponche cada que me repite con sus hermosas letras lo mucho que me ama, tanto como yo lo amo a él.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario