viernes, 7 de febrero de 2014

Us.

Siempre quise ser la chica más inteligente, la talentosa. Desde pequeña he querido ser actriz, escritora, bailarina, deportista, cantante. Cualquier cosa que llame la atención, por lo que me reconozcan. Por lo que la gente, cuando escuche mi nombre se inspire, se sienta reconfortada. Siempre he querido ser de esas personas que marcaron la historia para siempre. Pero hasta ahora me vengo dando cuenta de que tal vez, no es de ninguna de esas maneras de las que seré reconocida, igual y ni siquiera se acerca. He caído en cuenta de que la gente se despertará todos los días sabiendo que existo, que cuando escriban una carta de amor piensen en mí.
Porque ya sé en qué seré famosa.
Al fin encontré mi vocación.
Y lo más maravilloso es que no lo encontré sola. Es que alguien la comparte conmigo y que sin él yo no existiría ni en alma, ni en ser, ni en cuerpo. Tanto como él, y como Dios.

Y entonces nosotros seremos famosos por el amor más sólido, puro, hermoso y eterno que jamás haya existido. Porque podrán vernos y pudrirse en desosiego al vernos pasar... Porque jamás habrá un amor como el de nosotros. Porque después de siglos la gente podrá decir que nunca hubo un amor, un cariño como el de nosotros. Porque pondrán tarjetas de "San Valentin" con el ejemplo de nuestra cursi eternidad. Porque los jóvenes se prometerán un amor como el de nosotros, dirán que se amarán como nosotros lo hicimos. Ciegos, a sabiendas de nuestra suerte, durante los años, las décadas, los siglos. Y aún después de muertos nos seguiremos amando, y el mundo entero sabrá que mi primer gran amor, fue el único gran amor. Con el que compartí mi vida, la pareja que se amó desde el principio hasta el fin. Aquel par de tórtolos que se quiso, que se disfruto como ninguna otra pareja lo hizo.

Seremos aquellos que nunca dijeron una mentira, aquellos que lloraron juntos, que se esperaron, que se confiaron hasta lo más intimo, que se amaron y se besaron los defectos, porque las virtudes las besa quien sea. Aquellos que se aguantaron con el alma la distancia. Esos que naufragaron en miel durante mil eternidades, sin desesperar.

Los suertudos que encontraron al amor de su vida a la primera, esos que aún después de sufrimiento, llanto, soledad, ausencia y depresión, se hallaron, sin más.

Tú y yo lo seremos, Dany. Yo lo sé. Y no me importa sonar la persona más cursi al escribirlo. Yo estoy segura que lo seremos, y entonces lograré mis cometidos. El inspirar a otros, poder compartir mi amor y mi felicidad con los demás... y el encontrar al único hombre que siempre perteneceré. A ti.

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