viernes, 10 de enero de 2014

Alucinante amorío.

He de verte a cada mañana,
a cada noche, en la madrugada.
He de verte en mis suspiros, en mis latidos.
He de verte en los colores, en la comida, en las calles.
Te veo en todas partes.
Estás cuando siento vida en mi interior,
estás en las paredes de mi habitación.
Estás en las luces de neón,
en la música delirante.
Estás a cada minuto, a cada segundo,
Eres tan deleitante.
He de verte en las pinturas,
he de verte en el teclado de mi computador.
Te veo en las siluetas de mi cara,
te veo en mis sueños, eres mi Platón.
Estás cuando miro mi reflejo en el tocador,
cuando encuentro que solo tú produces pasión.
Eres el bendito al que persigo todas las noches,
el elegante benéfico.
Soy la pecadora que te lleva al final,
la chica ‘estrépito’.

He de verte en la regadera,
en la noche, en la madrugada.
He de verte en las sonrisas duraderas,
en los tactos sumisos.
He de verte en las canciones, en las variaciones.
Te veo por todas partes. 

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