- Todo- respondí, sin temblar un solo centímetro.
- Vamos, nena- suspiró intentando calmarse- jamás se enterará de que estuviste conmigo.
Se acercó con su sucio aliento, desalineado, con pasos idiotizados. Acarició mi mejilla y me tomó la cintura, era un verdadero animal.
- No me llames así, y no, no saldré contigo- respondí cortante, alejándome de él. Sentí una presión en el pecho, ira.
- Vale... no te diré así- dijo volviendo a acercarse, simulando unos pucheros asquerosos.- Pero dame un beso, no seas 'gacha'.
- Jamás le daría un beso a un patán como tú.
- ¡AH!- explotó- pero a un imbécil como él hasta le lamerías los cachetes.
- La verdad sí.
- Vamos, verás que conque me regales un simple besito te prometo que te enamoras.
- Yo ya estoy enamorada.
- ¿De un idiota que jamás te ha besado?
- De un chico que no necesitó tocarme para enamorarme.
Se quedó atónito, sin saber cómo, cuándo ni por dónde le había llegado la bofetada.
- Te arrepentirás- dijo, reteniendo mi muñeca con fuerza, me lastimaba pero no iba a demostrarle eso a él, y menos a ÉL.
- Sé que no lo haré.
Me zafé de su amarre. Irritada por su presencia le miré con furia e igualmente lo lancé tan lejos como mis fuerzas me dieron. Cayó en seco, mirándome realmente enojado, se levantó mas rápido de lo que pensé y me aprisionó contra la pared.
- Te salvas porque no golpeo niñas.
- Qué lástima que yo sí.
Le propiné una patada en la entrepierna y salí lo mas rápido que pude de ahí, no por miedo a lo que me pudiese hacer. Fue mas porque si sabía que si me quedaba un rato más quizá él no saldría de pie.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario