Y sigo, aguantando las ganas de oler tus pasos,
de comerme tus oídos.
Aguantando las ganas de mimar tus brazos,
perderme en la anchura de tu pecho.
Solver mis sueños en ello.
Mirarte sin prejuicios, todo el día,
llenar tu rostro de canciones.
Oír cómo suspiras.
Cómo respiras.
Disolver todas tus dudas sin palabras,
adjuntar las palabras del mundo
y extinguirlas entre besos.
Dibujarte en contexto.
Escribir mil historias de nosotros, de ti,
narrarte el futuro, contarte el pasado.
Mirar a la luna, dormir en tus ojos.
Beberme de ti lo que nunca soñé.
Que perdamos el tiempo
y coloremos las calles de un hermoso color.
Aspirar a ser como tú, que seas como yo.
Te deseo.
Solo tenerme contigo, en una perfección ilícita,
la perfección que lleva tus manos,
la silueta de tu cara y la cuenca de tus ojos.
Desprendes la tranquilidad por la piel.
La perfección es: la temperatura de tus labios.
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