señor, amo y embustero traidor,
que se burla y se balancea entre mis pupilas,
sonriéndome, mirándome.
He sentido. Te vi, te oí, te sentí.
Plasmé en ti una mínima esencia de mí.
Y es que... Amo la manera en la que ésto me hace sentir.
Hombre,
tan varonil, tan propio.
Calando tu voz por mis venas,
como una canción de amor,
como una melodía irremediable.
En cualquier momento, en cuánto te miro
decaigo en el vacío infinito de tus labios.
Y mi estómago me odia por tu culpa.
La necesidad de vómito que los nervios me provocan
no es más que el resultado de tus pequeñas letras,
tus pequeñas palabras.
Palabras simples que dibujan mis días.
Hombre,
descuidado, despistado.
En las nubes; en pensamientos ajenos...
En los míos.
Con tus complejas frases descifras cada minuto de mi vida.
Mi corazón palpita tan fuerte al sentirte;
al respirarte.
Haces que todo alrededor desaparezca,
matas la incertidumbre.
Hombre,
Imperfecto,
como todos, como ninguno.
Amante fugaz,
bestia terrorífica, secreta.
Sumergida en pasiones escondidas.
En las mías.
Alumbras la habitación y ni siquiera lo sabes,
le das un hermoso toque a mis momentos.
Aquella vivacidad nocturna que tanto añoraba.
Me tienes. Es todo.
Soy tuya, sin más sentimientos que éstos.
Simplemente me tienes.
Eres dueño de mis palabras, me haces sentir tan en el paraíso
que comienzo a sentirme mal.
Desearía que sintieras ese maravilloso cosquilleo al verme,
aquel que es como cuando yo te veo a ti.
Hombre, tan simple, tan normal.
Tan común, tan cliché. Tan imperfecto.
Tan bello.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario